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Conferencia de Marc Bernabé: Osamu Tezuka. Part II

21 diciembre, 2015 /   1484

Continuación de la conferencia de Marc Bernabé: Osamu Tezuka. Part I:

 

Una de las anécdotas más conocidas y no por ello menos entrañables de la charla, tiene lugar cuando Marc nos relata cómo el Dios del Manga se muda a los apartamentos Tokiwa-sô (Tokyo) allá por 1953, donde el mangaka Hirô Terada era el inquilino de referencia. Sería precisamente en esos apartamentos donde poco a poco fueron instalándose otros mangakas y algunos de los fans de Tezuka más acérrimos; jóvenes de provincias que querían ser dibujantes pero no tenían dinero para instalarse en Tokyo. Por ese motivo, cuando Tezuka decidió abandonar definitivamente Tokiwa-sô, les propuso dejarles pagada la fianza con la única condición de devolvérsela cuando pudiesen. Este gesto tan considerado, definiría sin duda el futuro de aquellos jovenzuelos que años más tarde se convertirían en ínclitos mangakas de renombre, como Fujiko Fujio (creadores de Doraemon o Ninja Hattori), Shôtarô Ishinomori, el rey del manga o Fujio Akatsuka (Osomatsu-kun). De hecho, no sería otro que Ishinomori quien convencería a Akatsuka de dedicarse al humor y fue gracias a éste que triunfaría.

Continúa la charla con el repaso a la obra de Tezuka entre los años 50 y 60, época en la cual se originó la llamada corriente gekiga, destinada a un público más adulto que los mangas previos y que Tezuka acabaría adoptando a regañadientes.

 

Nos hallamos ya en la década de los 60 – 70 y surge Fénix (Hi no Tori, 1967), según el propio Tezuka “la obra de su vida”. Durante esta época, Tezuka aprovecha además para crear su propia revista o cumplir su gran sueño: fundar Mushi Productions, su particular estudio de animación, con el que se embarcaría en la producción de series animadas de 20 min. semanales aproximadamente, algo del todo inusual para la época.

Hi no Tori TezukaY atención, otakus de mis entretelas, he aquí LA ANÉCDOTA de la charla que Marc comparte jocoso con todos nosotros, y no es otra que la referida al encuentro entre Shotaro Ishinomori y Osamu Tezuka. Corrían los años 60, cuando en un artículo a Ishinomori le adjudicaron el apelativo de Rey del Manga. Días después, en una fiesta en la que coincidió con Tezuka, éste preguntó a Ishinomori qué significaba eso de que era Rey del Manga, y cuál era el título que le correspondía a él entonces. Ishinomori, en un destello de lucidez, le respondió que Tezuka era sin duda el Dios del Manga. Así pues, entre monarquía y divinidad quedaría el juego. De ahí a la posteridad, por los mangas de los mangas y los genios de los genios, amén.

Osamu Tezuka y Shotaro Ishinomori

Nos introducimos de pleno en la década de los 70, momento en que Mushi Productions, quebraría (1972) y Tezuka debe regresar de nuevo a la industria del manga. Es entonces cuando comienza su “época o corriente oscura” y se publican grandes obras como Oda a Kirihito; Canción de Apolo o El Libro de los Insectos Humanos (1970); Bajo el aire (1971); Buda (1972); Black Jack (1973), que es su obra más querida a nivel nacional, donde demuestra sus conocimientos sobre medicina, Unico, el pequeño unicornio o MW (1976), quizá una de sus obras más turbulentas, donde aborda asuntos tan controvertidos como la homosexualidad de un párroco católico.
Si con la quiebra del estudio de animación de Tezuka, comenzaba una década, ésta no podía finalizar de mejor modo que con la fundación de Tezuka Production en 1977, su segundo estudio de animación aún activo en la actualidad y dirigido por su hijo.

Culmina el repaso por la vida y obra de Tezuka en los años 80 con El árbol que da sombra (Hidenari no Ki, 1981), donde aparece su bisabuelo, médico como él y principal motivo de inspiración de la historia, y Adolf (Adorufu ni Tsugu, 1982), su última gran obra y una de las más significativas cuya particularidad reside en su publicación en una revista literaria en lugar de en una de manga como venía siendo habitual.

Los lápices de Osamu Tezuka cesaron de dibujar para siempre cuando en 1989 un cáncer acabó con su vida. En apenas 15 años, el genio nipón modernizaría e impulsaría el manga, influenciaría a varias generaciones de mangakas, crearía los primeros shojo y la industria del anime japonés, ahí es nada.

Unico, el pequeño unicornio

Antes de dar por finalizada esta crónica de una charla anunciada, me permito recomendaros la visita a algunos de los lugares que Marc nos ha mencionado a lo largo de la misma, como son el museo Tezuka (Takarazuka, Hyogo, Japón), inaugurado en 1994 o Takadanobaba (Tokyo), el barrio donde residiría el Dios del Manga durante gran parte de su vida y sede de su estudio de animación. Especial atención merece un mural con distintos personajes suyos sito en los aledaños de la estación de la línea Yamanote y el opening de Astroboy que suena en la misma.

Mural de la estación Takadanobaba (Foto obtenida de httpwww.trover.comdUinW-takadanobaba-station-tokyo-japan)

Es el turno de las dudas y preguntas, que Marc atiende amablemente, y nos deja una confesión para el recuerdo como la obra de Tezuka cuya traducción le resultó más complicada: Buda, dado la cantidad de referencias al budismo implícitas y la complejidad de discernir los nombres sánscritos e inventados por Tezuka.

Buda, Osamu TezukaHasta aquí dio de sí la la magnífica charla de Marc Bernabé sobre Tezuka. Llega el momento de las firmas, dedicatorias, fotos y demás que todos esperamos con gran ilusión.

IMG_2386Mi particular agradecimiento a Marc, por su infinita paciencia y cordialidad y a Tezuka Cómics, por brindarnos la oportunidad de disfrutar de una maravillosa tarde en un marco incomparable y plagado de magia.

Escrito por Lil_Arrietty

Incursora diminuta con vocación de otaku, apasionada japonófila, bloguera cinéfila y colaboradora de la web de cine ElSuperDiez.com y Generación Ghibli.