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¡De mayor quiero ser una heroína Ghibli!

26 Enero, 2017 /   719

Satsuki y Mei se tienen la una a la otra. Estas dos hermanas pueden seguir adelante a pesar de las adversidades de sus vidas porque están juntas, se apoyan y han encontrado un amigo nuevo. Pero no, esta entrada no va sobre lo mono que es Totoro y cómo les ayuda. Esta vez vamos a hablar de ellas: de Satsuki, de Mei, pero también de Chihiro, de Nausicaä, de Ponyo, de Fio… Hoy hablamos de ellas, las heroínas de Studio Ghibli.

En un intento (loable eso sí) de alejarse de los estereotipos de que las mujeres son damas en apuros, se ha estado renegando o rediseñando el concepto de princesa. Se anima a que las niñas no sean princesas. Pueden ser heroínas. Pueden ser Vengadoras. Pueden ser… ¡Eh! ¿Por qué no van a poder ser princesas si es lo que quieren? Hace muchos años que desde Studio Ghibli se presentan modelos de mujeres y chicas muy distintos a los que se suelen vender desde Disney o Pixar. Pueden ser princesas sin necesidad de que nadie tenga que salvarlas. Pero antes de hablar de princesas, volvamos a la pequeña casa de Tokorozawa en la que viven las dos hermanas de Mi vecino Totoro.

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La vida de Satsuki (11 años) y Mei (4 años) cambia cuando su madre enferma. Se mudan al campo para estar más cerca del hospital en el que está ingresada. Su padre trabaja en la universidad así que es Satsuki la que tiene que cuidar de la casa, de su hermana y de sí misma. Todo eso mientras las dos pequeñas tienen que convivir con el miedo de no saber qué es lo que tiene su madre ni si se curara.

Satsuki representa un modelo muy asentado en el imaginario de Studio Ghibli: niñas o muchachas que se ven obligadas a madurar antes de tiempo o con más rapidez de lo normal. Una de las principales causas de esta aceleración del proceso es la ausencia de uno o de ambos padres.

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Son capaces de salir adelante sin el apoyo de sus padres

Chihiro (10 años) ve cómo sus progenitores se convierten en cerdos y tiene que trabajar para poder liberarlos de su maldición. Kiki (13 años) se marcha de casa para empezar su formación de bruja y lo tendrá que hacer sola, lejos de su familia y de nuevo, en una ciudad desconocida. Umi (16 años) de La colina de las amapolas cuida de sus hermanas, su abuela, trabaja en la pensión y estudia mientras su madre estudia medicina en Estados Unidos.

De maduración personal tratan también Recuerdos del ayer con el viaje al pasado en la búsqueda de sí misma de Taeko; del mismo modo que Shizuku en Susurros del Corazón busca su voz y crece a lo largo de la película.

En el caso de Sophie (El castillo ambulante) y Haru (Haru en el reino de los gatos) su problema es la inseguridad. Son chicas tímidas, calladas, dependientes y con la tendencia a hacer lo que les dicen. La maldición de la primera y el viaje de la segunda les da seguridad en sí mismas, determinación e independencia.

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Arriety la aventurera

No todas esperan a que las cosas sucedan, algunas salen a buscar sus propias aventuras, como es el caso de las pelirrojas de Ghibli: Arriety y Ponyo. Ambas salen de su mundo, deciden abandonar su zona de comfort para conocer otros lugares. Curiosas, atrevidas pero sobre todo, aventureras.

Si a ellas las define sus ganas de aprender, la tenacidad es otro de los rasgos característicos de los personajes femeninos de Studio Ghibli. Fio de Porco Rosso sueña con ser una gran mecánica de aviones y por la labor que realiza, está claro que solo depende de ella conseguirlo. Úrsula, la amiga de Kiki, es artista, lo que más le gusta es dibujar y no le importa lo que los demás opinen. Así, y por mucho que sea la antagonista de La princesa Mononoke, Lady Eboshi se preocupa por su ciudad, saca a las mujeres de los burdeles y les da un lugar a los leprosos, su ambición es la prosperidad de su pueblo y lucha por conseguirla.

 

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La tenacidad de las hermanas separadas al nacer Fio y Úrsula

Sin cambiar de película, San es la primera de las princesas pero no de las guerreras de Ghibli. Su amor por la naturaleza que la ha cuidado como si fuera su hija, ese odio y desprecio a su propia humanidad la convierte en uno de los personajes más agresivos, fuertes y luchadores. Algo más visceral que la perfecta, íntegra e intachable Nausicäa. Líder indiscutible, valiente, justa y buena. Su labor no tiene pero, es la heroína perfecta, sin fisuras, sin pegas.

Y aunque han tenido que pasar muchos años, Kaguya es la siguiente princesa en protagonizar una película. Su historia es muy antigua, no obstante,sus ideales y valores son vitales para las niñas de hoy: no se viste ni maquilla para gustar a otros, no va a casarse con nadie que la quiera tener como a un objeto o una concubina, una mujer más.

No querría dejar este repaso sin mencionar la relación de Anna y Marnie, dos chicas que juntas ayudan a que Anna pueda abrirse, crecer y no sentirse tan sola. Todo con naturalidad, sin entrar en polémicas tontas, solo ellas dos.

Hay más mujeres como Lisa, la madre de Sosuke u Osono, la dueña de la pastelería en la que trabaja Kiki. Fuertes, independientes, seguras de sí mismas, trabajadoras y siempre sonrientes. Y aunque muchas de ellas compartan protagonismo con un chico u hombre, todo lo que consiguen es fruto de su propio esfuerzo, quizás con ayuda, no son salvadas.

El mensaje es claro: las chicas pueden conseguir lo que quieran, ellas solas o con ayuda, pero sin ser nunca dulces damas pasivas a la espera de un salvador.

Por desgracia, toda moneda tiene dos caras y Studio Ghibli no es diferente. Sus personajes femeninos son fuertes, valientes e independientes. Como ellos mismos dicen, necesitan compañeros pero no un salvador. Sin embargo, en casa del herrero, cuchara de palo. En la ficción funciona muy bien pero a la hora de la verdad las animadoras del estudio no obtienen el reconocimiento que sí tienen los animadores, por no hablar de la ausencia total de directoras y directivas. Os dejo un artículo muy interesante de El Diario sobre el asunto.

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Guerreras

Escrito por Jeza

Es la primera vez que colaboro en un blog y ¡espero que no sea la última! Me gusta tanto Japón que hasta he estudiado una carrera sobre ello (las carreras que se inventan...). Últimamente mi consumo de anime y manga está volviendo tras unos años de ocaso, por lo menos mi afición a los videojuegos, cine y literatura sigue intacto.